El oro nutre la piel y la protege de los agentes externos dándole al instante un aspecto más luminoso y…
Los jabones artesanales destacan por sus propiedades y por la calidad de sus ingredientes, pero también por la minuciosidad con la que son elaborados.
La fabricación del jabón es tradicional, manual y cuidadoso. Se hace mediante saponificación, en frío normalmente, en la que los aceites se transforman en sales.
La saponificación en frío garantiza que los jabones mantengan todas sus propiedades y así los jabones pueden aportar todas las virtudes terapéuticas de los aceites, mantecas y aceites esenciales a la piel, ya que no han sido sometidos al calor.
Transcurrida la primera reacción (mezcla y transformación de los ingredientes) se deposita el producto todavía líquido sobre moldes donde el jabón madura y solidifica.
Tras varios días, cuando el jabón empieza a hacerse más sólido, se desmolda y se corta. El proceso de corte suele ser también muy manual, con hilos de acero inoxidable mayoritariamente, por ello estos jabones suelen ser siempre cuadrados o rectangulares, con formas rectas.
A día de hoy, elaborar jabón sigue resultando un proceso lento y tedioso y por eso muchas marcas han dejado de fabricar jabones naturales y te ofrecen jabones de glicerina o de ingredientes sintéticos, siendo los menos adecuados para la piel. Su contenido en conservantes, colorantes y tóxicos no los hacen nada saludables.
Nuestros jabones artesanos están elaborados únicamente con ingredientes naturales, como aceites y mantecas vegetales, extractos botánicos y aceites esenciales para un mejor aprovechamiento de las propiedades de las plantas y para mejorar y tratar los problemas de la piel.
No contienen conservantes ni colorantes ni aromas sintéticos y tanto su color como su aroma lo proporcionan las mismas plantas con las que se elabora. Por eso puede cambiar el aspecto del jabón de un lote a otro.

